Terminar una relación, decirle a esa persona que ha sido parte de tu vida que ya no lo amas no es simple. Solemos tener mucha culpa si somos los encargados de romper una relación.

El amor no es una ciencia exacta. Un día nos enamoramos perdidamente y al otro dejamos de querer. Nadie quiere quedarse al lado de alguien a quien ya no ama.

Si ya no estás sintiendo amor, por una cuestión de lealtad a esa relación, tienes que enfrentar la situación y ser muy clara respecto a tus sentimientos. Las heridas serán inevitables pero si uno no dice claramente que el amor terminó, lo que está haciendo es dejar la puerta abierta para que el otro – que todavía ama -, intente rescatar esa relación de las cenizas.

Claves para decir adiós:

1) Busca el momento oportuno. Cuando se habla de buena manera, con claridad y sin segundas intenciones ya le corresponde al otro tomarlo o no. No es tu responsabilidad si tu pareja no quiere atender a este desamor. Muchas personas se resisten a que el otro los deje e intentan retenerlo por la fuerza y como dice el refrán: a mayor presión mayor resistencia.

2) Sé empático. Intenta ponerte en los zapatos del otro y tratarlo como te gustaría ser tratado cuando te dicen algo que duele y cambia tu vida para siempre.

3) Escucha. Seguramente en esta despedida quien fuera tu pareja también tendrá bastante por decir. Quizás en ese adiós encuentres algunas pautas que te sirvan para cambiar y no repetir errores en la próxima relación.

4) Evita las palabras hirientes. Habla desde ti:Una relación se compone de dos y si ya ha terminado, es porque los dos no lo han hecho del todo bien. Poner la culpa en el otro es una conducta que no resuelve nada.

Nunca es buena idea proponer “ser amigos” a esa pareja que se termina. Cuando dos personas terminan su relación, generalmente una de ellas queda enganchada y se aferra a cualquier posibilidad de reconquista. Proponerle al otro ser amigos es dejarlo atrapado en un callejón sin salida.

Decirle al otro con amorosidad y firmeza que no lo quieres más le permitirá empezar con su duelo y no quedarse en espera. Siempre es preferible una verdad dolorosa, que una a medias que, en definitiva, no permite elaborar el duelo y volver a empezar en el terreno del amor.

Por Valeria Schapira,