Hacia la Casa del Padre parte el Presbítero Eugenio Duque Norero.

Por casi 17 años realizó su servicio pastoral en la  parroquia de San Antonio de Padua de Almendral de San Felipe querural con sabiduría, buen humor y una piedad profunda, siendo un hombre sencillo, cercano y acogedor.//

Sus restos están siendo velados en el templo parroquial y sus funerales se realizarán mañana jueves 23 de marzo a las 11.00 Hrs. en el mismo lugar, donde se celebrará la eucaristía presidida por Mons. Cristián Contreras Molina, OdeM, Obispo de la Diócesis de San Felipe, acompañado por el clero de la Iglesia de Aconcagua, familiares, amigos y fieles de la comunidad de Almendral.

Reseña biográfica Padre Eugenio Duque Norero

Nació en la ciudad de Limache, el 14 de febrero de 1940. Fue el primer hijo de don Ramón Duque Rodríguez y doña Ana CirilaNoreroVigliansoni, sus primeros años los vivió en el Fundo Santa Cirila, en Limache, junto a sus padres y a su único hermano.

A los pocos años entró al Seminario Menor en Valparaíso, estando ahí se enfermó de tuberculosis pulmonar, por lo que tuvo que dejar el Seminario, para recuperar su salud.

Más tarde se fue a vivir a Santiago y estudió en el “Colegio Luis Campino terminó su Enseñanza Media y luego de eso se dedicó a viajar por diferentes países de Europa. De regreso a Chile, estudió Pedagogía en Francés en la Universidad Católica e hizo clases en varios colegios, entre ellos el Liceo José Victorino Lastarria de Santiago, en el Colegio “Nido de Águilas”, creando el Departamento de Francés.

Sin embargo, Dios le tenía otros planes, lo volvió a llamar, tocando su corazón, el Señor le regaló el don tan esperado de ser “sacerdote para siempre” un 14 de diciembre de 1990.

En Chile, estuvo en el Liceo y Parroquia de El Melón, luego viajó a España; en la ciudad de Vittoria, donde el General de la Orden Carmelita lo llamó para pedirle que se hiciera cargo de la Biblioteca del Teresianum en Roma y su reestructuración. Pero, el deseo de pastorear a los suyos, lo llevó a pedir volver a Chile.

Así fue como en los primeros meses del año 1998 llegó a trabajar en el Santuario de Teresita de Los Andes. Muy pronto se dio a conocer, asesorando al grupo de matrimonios que, iniciando un trabajo de “pastoral familiar” los días domingo en el Santuario. Ese mismo año, el entonces Obispo de San Felipe, Monseñor Manuel Camilo Vial, lo nombró Asesor Diocesano de la Pastoral Familiar. Donde inició en la Casa Juan XXIII Cursos para Matrimonios de Parroquias y Movimientos de la Diócesis.




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