Hombres al borde de un ataque de nervios

Por: Rodrigo Guendelman, Periodista / En Opinión.

Al menos en ciertos segmentos, los hombres hemos empezado a dudar del significado de la masculinidad. ¿Trabajar duro? Ambos sexos lo hacen. ¿Ganar la plata? Ambos lo hacen. ¿Ser exitosos? Ambos lo son. ¿Ser valientes? Basta verlas parir un hijo para tener claro quién es la de los cojones. ¿Tomar la iniciativa en el sexo? Ja, ja, ja.

Varios fuimos los hombres que sentimos antes de ayer el olor de la pólvora, el frío del cuchillo y el calor del agua hirviendo. La noticia de la mujer que mató a su pareja -por robarle cinco millones de pesos– disparándole varios balazos, que luego lo descuartizó y posteriormente lo hirvió en una olla por varias horas, fue el tema del lunes. No faltaron las fanáticas que declararon a la asesina como una ídola ni el comentario del lector ingenioso, quien escribió  “por eso yo entrego mi sueldito enterito en un sobre…”.

Es un hecho que esa mujer no está en sus cabales y por sus actos podríamos atrevernos a juzgarla de psicópata. Sin embargo, en los tiempos que corren, esta vengativa fémina podría ubicarse en la psiquis masculina como una especie de pesadilla, de nuevo arquetipo.

En su nuevo libro, “Descolocados: Mujeres empoderadas, hombres perplejos” (se lanza hoy), la periodista Lenka Carvallo habla de una nueva generación de hembras: las Reinas Alfa. “El resultado de aquel gran plan llamado feminismo pero elevado a su máxima potencia por el libre mercado, con la vara de la competitividad y la eficiencia ahora aplicada a las relaciones de pareja. Esto explicaría por qué, enfrentado a esta nueva hembra, el primer impulso masculino sea el horror, ¡y luego la huída!”, explica Lenka.

Y por si alguien necesita más adjetivos para describir a esta nueva abeja reina, la autora lo hace fácil: altiva, segura, orgullosa, competitiva, perfeccionista, trabajadora, fuerte, autónoma, decidida. “Miran a los hombres hacia abajo, ya no los admiran, dejaron de necesitarlos, Qué difícil les resulta sentir veneración – a veces hasta respeto- cuando ellos circulan confusos, totalmente perdidos, debilitados”.

Uff. Es cierto. Estamos descolocados, desorientados, confundidos, perdidos, deprimidos, desganados, sin hoja de ruta. Estamos asustados. Y castrados. Por eso, la terrible fantasía de una mujer que te corta en pedacitos no es tan lejana. Aunque sea como metáfora.

Hoy en día, al menos en ciertos segmentos, los hombres hemos empezado a dudar del significado de la masculinidad. ¿Trabajar duro? Ambos sexos lo hacen. ¿Ganar la plata? Ambos lo hacen. ¿Ser exitosos?Ambos lo son. ¿Ser valientes? Basta verlas parir un hijo para tener claro quién es la de los cojones. ¿Tomar la iniciativa en el sexo? Já já já. “Los hombres huyen de las mujeres, las ignoran, hasta evitan ir a la cama. Porque el sexo ya tampoco es lo que era para ellos; ahora es un campo lleno de exigencias… Se sienten intimidados frente a mujeres que toman la iniciativa; que exigen, que comparan y que tampoco se conforman con  nada ni nadie. Nada más intimidante que una reina experimentada”, escribe Lenka Carvallo.

Está dura la cosa. Confusa. Inestable. Ellas lo quieren todo, pero la ambición rompe el saco. Nosotros no entendemos nada, y andamos por ahí como peleles sin rumbo. Me gustó mucho “Descolocados: Mujeres empoderadas, hombres perplejos” por varias razones, pero especialmente porque su autora no es condescendiente con su propio género. Las reta. Les para los carros. Y nos recuerda a todos, hombres y mujeres, que, tal como dice Marco Antonio de la Parra, “no hay tecnología, mail o llamada por Skype que reemplace la necesidad de estar abrazados, un cuerpo junto al otro, en silencio, donde mueren las palabras y aparece lo amoroso. Sin eso, realmente no se puede vivir”.

eldinamo




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