Hospital San Camilo rechaza malos tratos hacia sus funcionarios por parte de algunos pacientes

En muchos casos usuarios agresivos, violentos y garabateros, abusan de sus derechos y eluden sus responsabilidades.//

Analizando los reclamos en materia de salud a propósito del descontrol de un usuario que repentinamente comenzó a insultar y a amenazar a una funcionaria de salud, la Dirección del Hospital San Camilo encontró una gran cantidad de casos muy diferentes a aquellos que hablan de  demoras en la atención y malos tratos por parte de los funcionarios públicos.

 En su mayoría corresponden a situaciones donde los propios usuarios pierden el control derivando en hechos de violencia y agresiones que quedan impunes y sin ninguna consecuencia para sus agresores, ya que no existe una instancia donde los funcionarios puedan acudir o reclamar.

Un fenómeno frecuente en el Hospital San Camilo, donde anualmente se atienden más de nueve mil operaciones y cerca de ochenta mil atenciones sólo en el servicio de urgencia.

“Nuestros funcionarios son sometidos a altas dosis de presión por parte de los usuarios que incluso han llegado a amenazar de muerte al personal por no darle lo que él quiere, tal como ocurrió este miércoles donde un agresivo usuario debió ser detenido tras insultar y amenazar a una doctora que iba pasando por el sector de otorrino, con la mala fortuna para el descontrolado usuario que justo en la escena estaba esperando atención un funcionario de la PDI, quien debió reducirlo y finalmente llamar a una patrulla”, aseguró Susan Porras Fernández, Directora del Hospital San Camilo.

Caso aparte son las experiencias que se viven al interior del Servicio de Urgencia, donde el guardia debe soportar cada día los insultos de la gente que espera por su atención, así como la de sus familiares cuando están siendo atendidos o se encuentran en observación y la reacción de personas en situación de calle que buscan dormir en la sala de espera y se molestan cuando son despertados.

“Sobre todo los fines de semana, llega mucho ebrio que no respeta nada ni a nadie. Rompen nuestros vidrios y reaccionan de manera agresiva contra los funcionarios y su integridad física al hacerle un procedimiento”, asegura el Dr. Marcelo Yáñez, Jefe del Servicio de Urgencia, donde la gran mayoría de los reclamos es realizada por la gente que viene con las patologías más leves.

“Paradójicamente, los que llegan graves nunca reclaman porque a ellos se les entregan todas las atenciones y se les recupera sus dolencias siempre que se puede. En cambio, el que nada tiene llega pensando que está grave y que hay que hacerle un scanner o algo parecido, y, si no, se enoja y alega que no servimos para nada”, continúa el Dr. Yáñez.

Esto va tensionando a los funcionarios, quienes además deben lidiar con el temor a ser acusados por los usuarios quienes sí recurren a las radios, a los diarios o a otras instancias a denunciar si les responden a sus insultos, culpándolos incluso a través de las redes sociales.

A su vez, el asesor jurídico del establecimiento, el abogado  Luis Pino, señaló que la única instancia que tienen los funcionarios para quejarse es la justicia ordinaria, aclarando que se han hecho algunas denuncias al respecto pero sin llegar a tener sanciones sus responsables.

Para contrarrestar esta situación y educar al usuario, el establecimiento ha potenciado en conjunto con el Consejo de Desarrollo la Carta de Deberes y Derechos de los Usuarios, la cual busca recordar que de la misma manera que tenemos para exigir derechos, debemos tener ciertas normas básicas como respetar los horarios de funcionamiento, no agredir ni insultar a los funcionarios e informarse y respetar las normas de cada servicio. Para la Dirección del establecimiento, el buen trato es la manera más adecuada para evitar malos entendidos y lograr entonces la norma básica de toda sociedad, respetar para ser respetados.

 




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