Impuesto específico: ¡Basta!

Por: Alejandro Maureira / En Opinión.

Nuestra adicción al petróleo, así es, adicción, viene de una deficiente matriz energética (y de transporte), cuya génesis está en la incapacidad de lograr un consenso, razón por la cual la clase media paga el impuesto específico, el lastre que la deja donde está, sin más, con menos.

Inverosímil impuesto y un sistema de estabilización de precios ídem mantienen a la clase media con un lastre y al país con costos que merman los supuestos beneficios fiscales de la recaudación proveniente de las gasolinas. Es el impuesto específico.

El impuesto a las gasolinas representa cerca del 6% de la recaudación total de impuestos y su objeto principal es financiar los cambios a la educación realizados en la actual administración, entonces, el único argumento para mantener el impuesto es su recaudación, todo lo demás carece de peso, sustento y peor, queda demostrado que quien no se organiza paga, que el impuesto a los combustibles fue retirado a todo aquel que marcha hizo.

“Impuesto ecológico”, ¡pamplinas!, que el petróleo está exento. Sí, estoy a favor de las bicicletas, etc. El tema es que vivo en la región de Valparaíso y bueno, vean este domingo “Valparaíso cerro abajo” y entenderán.

Cuenta la leyenda que hay quienes creen, esto es verdad, hay quienes sostienen que es un buen impuesto dado que fomenta el uso del transporte publico -trans- desconociendo el problema logístico jamás tratado: Se pueden solucionar las maquinas, frecuencias, etc. pero mientras esté exento del “plan” el trayecto del paradero a la casa, a toda hora, el transporte publico será el objetivo a abandonar, la causa por la cual lograr el auto propio, sueño de libertad (a toda hora).

El impuesto recaudado se va, en parte, gracias al SIPCO, que de nada sirve, cuyos parámetros de aplicación siguen el camino de la ineficiencia, la misma acusada cada año, cada alzas consecutivas, clamor que encuentra oídos sordos, a estas alturas, por conveniencia, no queda más. Ahora, hablemos del SEPCO, anunciado con bombos en la reforma del 2012 y cuya aplicación aún se discute. Como trader sé que las opciones y futuros sobre petróleo son menos costosos y más eficientes que el SIPCO, no obstante al leer los informes del Hacienda al respecto quedo con la sensación que están aprendiendo algo nuevo y que no se han atrevido a aplicar. ¿Será el efecto Dávila en la administración publica?

La nueva canasta del IPC, una trampa que vale la pena analizar con desconfianza. En enero la inflación fue de 0,2%, con la canasta anterior habría sido de 0,4% reflejando inmediatamente el efecto del alza de las bencinas, pero no lo hizo, pero, el gran pero, las alzas del transporte y luego todo lo transportado es inevitable, es decir, lo que no midió en enero, lo haré en febrero, marzo y abril.

Nuestra adicción al petróleo, así es, adicción, viene de una deficiente matriz energética (y de transporte), cuya génesis está en la incapacidad de lograr un consenso, de debatir, he ahí la razón por la cual la clase media paga el impuesto específico, el lastre que la deja donde está, sin más, con menos.

Alejandro Maureira, CEO & Economista Jefe Adventure Capital, Co-Autor de AntiManagement, Villano Invitado a Directorios para tratar temas económicos, financieros, estratégicos y tecnológicos (BigData)

Fte. El Dinamo.




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